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El único que parece creer en la baja inflación argentina es el gobierno. Ni los trabajadores (que este año reclamaron aumentos salariales del 30%), ni los empresarios (que se los otorgaron), ni los inversionistas internacionales (que venden los bonos argentinos indexados por costo de vida) pueden pensar que la inflación, al cabo de 2007, llegue al declamado 9%.
Mientras tanto, el nuevo ministro de economía, Miguel Peirano, en su primera aparición pública (programa A Dos Voces), declaró que "Los números del INDEC son confiables". A una semana de tal dicho, remplazó a su director, luego de que la justicia allanara el Instituto por destrucción de documentación pública. A la vez, el presidente acusó a fondos de inversión de hacer lobby para que la inflación suba.
El rey está desnudo, pero al revés que en el cuento de Andersen, todos lo señalan y el único que no lo ve es el infantil gobierno del presidente Kirchner.
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